El Dr. Domingo Ventura Vargas, destacado especialista en Anestesiología y Tratamiento del Dolor, cuenta con más de 20 años de experiencia dedicados a aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de sus pacientes. En esta entrevista, profundizamos en su trayectoria, las innovaciones que ha impulsado y los retos que enfrenta en la lucha contra el dolor crónico.
La vocación detrás de una especialización única
Periodista: Lleva más de 20 años trabajando en el campo de la Anestesiología y el Tratamiento del Dolor, ¿qué lo motivó a especializarse en esta área tan específica de la medicina?
Dolor Ventura: Me impactó un concepto tan implantado como que, ciertas enfermedades producen dolor y había que asumir ese dolor como algo tan inherente a ciertas enfermedades. Esta terrible certeza activó, en lo más profundo de mi mente, una actitud rebelde, a través de la cual, mi misión en la vida, sería, la de evitar que las personas sufriesen dolor.
P: A lo largo de su carrera ha incorporado técnicas avanzadas como el láser intradiscal, radiofrecuencia y tratamientos con Plasma Rico en Plaquetas, ¿cómo han revolucionado estas herramientas el tratamiento del dolor crónico?
DV: A este respecto, lo que mayor impacto ha supuesto en el tratamiento del dolor, ha sido, como podemos de forma muy dirigida y precisa, abordar estructuras tan nobles y delicadas, como son los nervios, la medula espinal, los discos intervertebrales que se sitúan en la columna vertebral, utilizando tecnología de alta precisión y seguridad.
El desafío de liderar una Unidad del Dolor
P: En la actualidad, lidera la Unidad del Dolor del Hospital Quirón Infanta Luisa, ¿cuál considera que es el principal desafío al dirigir una unidad de este tipo?
DV: Es un interesante desafío, el que supone liderar, pues no solo es dar las pautas de actuación de un determinado de grupo de profesionales, con una excelente formación, sino impregnar de ese espíritu y encontrar a las personas adecuadas, es todo un reto.
P: La educación y la investigación parecen ser aspectos clave en su trayectoria, ¿qué avances recientes en el tratamiento del dolor destaca de los congresos en los que participa o ha participado?
DV: Soy de los impulsores y máximos exponentes nacionales en el uso de la ecografía para el tratamiento de estructuras nerviosas, celebrando anualmente un curso para formar a médicos de toda España. Asimismo, tengo una amplia experiencia en uso de la terapia láser para hernias de disco. Las técnicas de medicina regenerativa, las cuales hemos sido de los primeros centros nacionales en implantarla.
Enfoques complementarios en el tratamiento del dolor
P: Complementó su especialización con un Máster en Acupuntura Médica para el Tratamiento del Dolor, ¿cómo integra esta práctica en su enfoque médico, y qué beneficios aporta a sus pacientes?
DV: La medicina tradicional china es una alternativa en el tratamiento del dolor y permite complementar el arsenal de herramientas terapéuticas.
P: El dolor lumbar y el síndrome postlaminectomía son problemas comunes y debilitantes. ¿Qué enfoque recomienda a los pacientes para abordar este tipo de dolor de manera efectiva?
DV: Sin lugar a duda, la entrevista en la consulta es el elemento primordial y fundamental para enfocar adecuadamente, algo tan frecuente y limitante, como es el dolor lumbar. Dadas las diversas causas que lo provocan, requiere un profundo y exhaustivo estudio, de la situación individualizada de cada paciente.
El caso concreto del síndrome postlaminectomía, es la consecuencia de la cirugía de columna lumbar, que aun con buen criterio, a la hora de ejecutarlas, lamentablemente acuden a nuestras consultas por secuelas dolorosas, que suponen un desafío, ya que afectan incluso a edades muy jóvenes, con un sombrío futuro.
El impacto de las redes científicas y las nuevas tendencias
P: Es miembro de asociaciones científicas como la Sociedad Española del Dolor y EMNIPRE, ¿qué importancia tienen estas redes en el desarrollo de nuevos tratamientos y en la formación continua de los especialistas?
DV: Son la oportunidad de compartir conocimientos y experiencias, así como estar a la vanguardia, de la mano de los mayores expertos de la materia. También servir de guía, para una mejor asistencia a nuestros pacientes.
P: En los últimos años, ha habido un creciente interés en tratamientos no invasivos y personalizados, ¿cree que esta tendencia seguirá marcando el futuro del tratamiento del dolor?
DV: No me cabe la menor duda, las técnicas intervencionistas de las cuales me confieso un enamorado, no solo marcarán, sino que ya son el foco, hacia el que los especialistas en dolor, navegamos, creyentes de los beneficios de aquellos procedimientos que con una asombrosa precisión actúan sobre las estructuras anatómicas, implicadas en los procesos dolorosos. La inteligencia artificial va a suponer un avance en el seguimiento de los pacientes y que ya está implantándose, nos muestra un futuro muy prometedor.

Reflexiones y legado profesional
P: Como médico con una trayectoria tan consolidada, ¿qué consejo le daría a los jóvenes médicos que deseen dedicarse al tratamiento del dolor?
DV: Que nunca pierdan la humanidad hacia el que sufre, ni la humildad del que se equivoca, somos seres humanos ayudando a otros, no somos héroes, pero sí podemos ayudar a otros.
P: Por último, ¿cuál considera que ha sido su mayor logro profesional en estos 20 años de dedicación a aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de sus pacientes?
DV: La vida profesional de todos nosotros es un arduo camino de aprendizaje y crecimiento, donde cada paso que se da, te acerca y al mismo tiempo te aleja, del éxito, dado que cuanto más aprendemos y más experiencia adquirimos, nos damos cuenta de nuevas inquietudes y dudas.
Sin embargo, la única certeza que tengo y, por tanto, mi mayor logro, ha sido, aprender a escuchar a mi paciente y entender su sufrimiento, cuan infelicidad le genera el dolor y con independencia de mis conocimientos y habilidades adquiridas con los años y que espera sigan creciendo, poder irme a la cama todos los días, con la satisfacción de pensar que estoy intentando ayudar a las personas que sufren dolor a que tengan una vida más feliz y, por tanto, acercarme al sueño de aquel muchacho de ser médico para ayudar a los demás.
