La cirugía de columna si bien no tiene por qué ser complicada en muchos casos, sí cursa con dolor en el postoperatorio. Presentar dolor en la zona después de una cirugía es más habitual de lo que sería deseable, ya que entre el 20 y el 40% de los pacientes que han sido intervenidos de espalda refieren padecerlo. Del mismo modo, se ha demostrado que, cuanto más se insista en una reintervención para intentar resolver el cuadro de dolor, el éxito quirúrgico va disminuyendo de forma directamente proporcional al número de cirugías, esto es, a mayor número de intervenciones, peor resultado tendrá.
Como tratamiento alternativo presentamos la radiofrecuencia. Consiste en introducir una sonda por un espacio natural que existe en el hueso sacro e ir navegando por el canal medular, que es por donde discurren las raíces nerviosas, tras su origen en la médula espinal, antes de abandonar la columna y seguir su camino, hacia los miembros inferiores. Una vez se localicen las raíces a tratar, se realiza una técnica de radiofrecuencia pulsada, es decir, que genera calor a unos 40 grados centígrados, sobre dichas raíces, de forma que mediante complejos mecanismos, altera la transmisión dolorosa, con lo cual, reduce la sensación de dolor. De esta manera, se logra un objetivo que con otras técnicas resulta difícil de alcanzar. Por lo tanto, estamos hablando de una técnica avanzada que ofrece excelentes resultados.
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